miércoles, 26 de enero de 2011

Capitulo 28



Sebastián vive un triunfo más en los ruedos. David lo espera ansioso. No para felicitarlo como todo el mundo sino simplemente para agradecer que el toro no lo ha hecho daño. De pronto aparece una mujer.
--Mi amor, felicidades.
Y lo besa en los labios.
A Sebastián le ha tomado de sorpresa. David se queda perplejo. La cuadrilla del torero los felicita:
--¡así que ha habido reconciliación, me alegro¡ ¡¡hacéis una bonita pareja¡
La chica abraza al torero, que está muy serio, y sonríe. David está muy herido y no espera al torero. En un taxi va solo al hotel. Sebastián no tarda en llegar. Aparece con su mejor sonrisa aunque sabe perfectamente que David está enfadado.
--¿¡ya te ha dejado libre tu novia? –reclama David con sarcasmo.
Sebastián le sonríe cariñoso:
--No creo que tú hayas llegado hace mucho.
Sebastián quiere acariciarlo pero David se aparta de él:
--¿¡porqué no me has dicho que te has reconciliado con tu novia?¡
--pero si me la paso contigo ¿Cuándo quieres que la vea? –dice dulcemente.
Pero David sigue enfadado. Sebastián es muy cariñoso, trata que lo comprenda. Quiere acariciarlo pero David se aparta cada vez que lo intenta.
--hacía un montón que no la veía, supose que me había olvidado.
Sebastián habla con afecto pero David está herido y celoso.
--¿y porqué la has besado?
--ella me besó y yo no la besé. Si me hubieras esperado habrías escuchado como le decía que no quería volver a tener novia, que me quiero centrar en el toro.
--¡sí pero es que hasta que no le digas que no la amas, que eres gay y tienes novio, ella seguirá creyendo que tiene derecho a besarte cuando se le de la gana y yo eso no lo piensa aguantar¡
David habla furioso pero el torero está muy calmado. Lo acaricia y David se va derritiendo. Sebastián le habla dulcemente:
--venga cariño, si somos muy felices, si sabes que yo te amo a ti. No nos vamos a pelear por esa tontería.
David lo abraza con desesperación:
--¡Es que te amo y no me gusta que otra te bese¡ Me conformo con estar en la sombra pero que otra te bese ¡¡NO¡
Sebastián es muy cariñoso:
--venga tontito, no seas bobo.
Sebastián lo va a besar pero David pone la mano entre sus bocas:
--no quiero que me beses después de besar a otra.
Sebastián empieza a alterarse pero David no le da tiempo a mucho. Muy enamorado dice:
--prefiero besarte yo.
Los dos se acarician riendo y se besan ardientemente. Van hacia la cama desnudándose y besándose.





1 mes después…
Aunque Emilio no ha estado pendiente de Marc no ha dado la orden al detective que deje de investigarlo, le ha pedido que le informe si hay novedades. Esa tarde se entera de una explosión en la vivienda de Marc.

David y Sebastián después de una corrida llegan al hotel discutiendo.
--¿¿Cuándo vas a hablar claro con tu ex?¡
--Es que no sé que decirle, prefiero que crea que no estoy con ella por el toro.
David está muy enfadado pero Sebastián no quiere que se peleen.
--Ahora estamos solos, soy todo para ti.
Pero en ese momento a David no le basta con eso.
--¡hasta que no hables claro con ella, hasta que no le digas que no la amas y que me amas a mi ella tendrá esperanza y siempre estará entre nosotros¡
Con un cariño y un beso Sebastián suele callar a David pero en esta ocasión David está demasiado enfadado:
--¡Es que estoy cansado que me diga que yo estoy siempre en medio cuando la que sobra es ella¡¡que ganas de escupirle todo a la cara¡
A Sebastián le preocupan los arranques de su chico. Trata de calmarlo:
--ya hablaré con ella pero deja que haga las cosas a mi modo.
David está molesto y no se deja vencer por las dulces miradas del torero.

Por otro lado, Emilio se angustia mucho al saber que se ha incendiado el edificio en el que vive Marc por una explosión de gas. No sabe si le ha pasado algo a su amado y eso lo está matando.

Mientras, en la habitación de hotel de David y Sebastián, el torero va acariciando a su amado para que se le pase el enfado. David está triste.
--es que me gustaría gritarle al mundo que nos amamos.
Sebastián acaricia la mano de David. Muy dulce le dice:
--si lo hicieras me harías mucho daño. Me arruinarías la carrera, mi vida entera.
David se muestra cariñoso:
--nunca te haría daño. Te amo demasiado.
Sebastián le sonríe con afecto:
--lo sé.
Sebastián le pone las manos en las mejillas y dice dulcemente:
--yo también te amo.
Ambos se sonríen enamorados. Se acarician con sus labios mientras se van despojando de sus ropas. Sus cuerpos desnudos caen en la cama mientras se devoran con sus manos, con sus besos. Se funden el uno en el otro con un apasionado y ardiente amor.


Con el corazón en un puño, Emilio llega hasta la viviendo de Marc. Teme encontrarse con la peor de las noticias. El lugar está lleno de policías, de ambulancias, bomberos. Marc está bien. Emilio corre hacia él y lo abraza con angustia.
--¡casi me muero cuando me enteré de lo que te pasó¡
Marc está demasiado mal como para pensar en algo. Un chico está a su lado. Un chico muy guapo. Sacan un cadáver. Marc se derrumba. Es el cadáver de su esposo.
--tío, no te puedes hundir –le dice el chico guapo que está a su lado.
Marc está deshecho. No ha logrado encontrar trabajo. Sin casa, con deudas. No tiene ni para pagar el entierro. Además está su sobrino. Es el hijo de su hermano que falleció hace un tiempo con su esposa. El chico está a cargo de Marc. Ahora los dos se han quedado en la calle. Aunque le duele ver a Marc tan mal, Emilio tiene la oportunidad de acercarse a Marc, lo que siempre deseó. Se presenta como si fuera un ángel. Le ofrece dinero para el entierro, un empleo y casa para los dos. Marc duda porque no cree en la sinceridad de Emilio cuando le dice que:
--sólo como amigos.
Como lo ve dudoso, Emilio le da donde más le pueda doler:
--piensa en tu sobrino.
El chico no dice nada. Se deja llevar por su tío. Marc mira con ojos llorosos esa vivienda que alquiló con su esposo con tanta ilusión. No tiene ganas de vivir, habla muy triste.
--Acepto tu propuesta por mi sobrino Lucas.
Emilio abraza a Lucas por los hombros, se muestra paternal. No lo hace con Marc porque el propio marca las distancias.

Emilio siente que el corazón se le va a salir de la garganta. Él maneja, detrás Marc y Lucas. Llegan a la casa. Los invitados se quedan abrumados por el lujo. Marc entiende más que nunca porque fue que Emilio lo dejó. No le gusta tener que vivir del dinero de Emilio pero no le queda de otra. Emilio deja claro que no entran en la casa como empleados que es lo que hubiera preferido Marc sino como invitados especiales. Y Marc, pensando en la comodidad de su sobrino, no dice nada. Emilio ordena que a Marc lo instalen en la habitación de invitados grande y a Lucas en la pequeña. La presencia de Marc pasa desapercibida tanto para Emilio como para Emilia pero no Lucas. Su llegada ha sido toda una revolución. Y es que el chico es guapísimo, un macizo increíble que deslumbra a los dos hermanos. Es un chico no sólo guapo sino encantador. Pese a la situación se muestra muy amable. Los dos hermanos están fascinados con tener un chico tan guapo viviendo con ellos. Emilio padre se ocupa de Marc y le pide a su hijo que se ocupe de Lucas, que le deje algo de ropa. Emilio jr se muestra fraternal aunque lo único que le interesa es saber si es gay. Lucas agradece el cariño con el que lo están recibiendo. Suben abrazados por los hombros. Emilio jr está ardiendo. Lucas se sorprende ante su habitación que es la pequeña pero hasta tiene baño incorporado.
--estoy deseando darme una ducha.
Emilio le explica dónde están las toallas, como van los botones. Lucas no soporta más el olor a quemado de su ropa. Se desnuda en cuestión de segundos y de una manera integral. Emilio está de espaldas explicando el funcionamiento de la ducha, cuando se gira sufre un fuerte impacto al ver a Lucas totalmente desnudo. Se queda helado aunque está muy caliente. Sus ojos se van directos al centro neurálgico. Le decepciona ver que tiene los genitales muy pequeños. Emilio se ha sentido siempre inferior y le ha dado vergüenza mostrarse desnudo porque tiene la verga y los testículos de un tamaño más bien infantil. Le sorprende ver a un chico tan guapo como Lucas, teniendo un pene y unos testículos tan pequeños como él, se muestra desnudo ante Emilio sin problemas. Emilio disfruta también del culito pequeño pequeño del chico al natural. Está ardiendo. Lucas se mete en la ducha. Se cuerpo desnudo mojado luce aún más atractivo. Lucas es muy guapo, muy musculoso.
--lástima que no esté bien dotado –dice para sí.
Es un buen defecto pero que con tanta belleza de hecho pasa casi desapercibido. Además parece que a Lucas le da igual que Emilio esté gozando viéndolo en bolas. Lucas disfruta esa ducha. La necesitaba. Emilio esta ardiendo. Le encanta ver ese cuerpo tan bello desnudo y mojado. A Lucas tocando su pecho, sus genitales. Llenando sus partes de jabón sin importarle que Emilio esté ahí delante mirándolo sin perder detalle. Al hombre le sabe mal ser demasiado descarado, llegar a molestar al chico pero es que siempre le ha gustado ver a un guapo duchándose. Es algo que no le pasa muchas veces y no quiere perderse el espectáculo y más cuando Lucas no le dice nada. Emilio siente una explosión de placer al ver como Lucas se aclara, como el jabón desliza por su cuerpo, por sus genitales. Lucas se da la vuelta, el jabón desliza por entre sus nalgas. Emilio lo mira con cara de depravado. Se toca el pantalón, su verga lo quiere reventar. No es habitual que un guapo lo deja disfrutar de esa manera. Está muy cachondo. Lucas se ha dado perfecta cuenta que a Emilio le gusta verle las bolas pero le da igual. Ha querido dejarle porque le quiere preguntar algo y así lo está llevando a su terreno. Emilio sueña con que Lucas lo invite a unirse a esa ducha antes que acabe.
--¿tu hermana es casada verdad?
Esto es una fuerte decepción para Emilio, se da cuenta que no es él precisamente quien se va a acostar con ese chico tan guapo. Siente envidia y rabia de su hermana.
--¡que suerte tiene la golfa esa¡ --piensa.
--No –le dice—y por si te interesa tampoco tiene novio.
--¿y el padre de su hijo?
Lucas le ha dejado disfrutar con la esperanza que luego le cuente todo lo que quiere saber. Emilio quiere ser amable con el chico y le dice lo que quiere escuchar:
--Mi hermana se ha acostado con tantos hombres que hasta a ella misma le es imposible llegar ni siquiera a sospechar quien es el padre de su hijo.
Lucas sonríe con cara de depravado. Emilio está algo triste. La ducha se está acabando y sus ilusiones se han roto.
--iré a por ropa.
--sí, gracias.
Lucas se queda solo. Piensa en Emilia. Sonríe con cara de pervertido:
--¡menudo polvazo le voy a echar a esa perra antes de parir¡
Emilio no tarda en volver. Llama a la puerta.
--pasa¡
Lucas supone que es Emilio pero si fuera Emilia tampoco le importaría que lo viera desnudo mas al contrario. El día ha sido duro y acabarlo con un polvo sería un consuelo pero aunque sabe que la chica es una facilona no cree que tanto. Es Emilio el que entra. Lucas se está secando la cabeza y puede mirarle los genitales fijamente sin problemas. El deseo es fuerte. Los tiene pequeños pero el chico es muy guapo y le encantaría gozar de él. Lucas tira la toalla. Se acerca a Emilio con una sonrisa.
--Gracias, colega.
Emilio está muy cachondo y agradece ese incendio que le está ofreciendo pedazo de regalo tan bueno para sus ojos. Le gusta ver a Lucas moviéndose totalmente desnudo, verlo vestirse, subirse el bóxers guardándose los genitales. Se pone el jersey. Se pone y abrocha los jeans. Ha sido un auténtico espectáculo.
--bueno, yo ya no te molesto más –dice Emilio sofocado.
Lucas le sonríe, le hace gracia el hombre. La manera de admirarlo. Le despierta compasión. No se le hace peligroso, por eso no le molesta que mire. Lucas se muestra fraternal con él:
--¿porqué no me enseñas la casa?
Y Emilio está feliz. Le encanta estar con ese chico tan guapo y que además es muy simpático.

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