miércoles, 26 de enero de 2011

Capitulo 35


David abraza a Sebastián preocupado. Aunque odia la profesión de su amado, aunque nada le gustaría más que estar siempre con el torero sin necesidad de esconderse, no quiere que su chico sufra, que se haga un escándalo que destruya todo por lo que el torero lleva años luchando.
--¿y ahora qué hacemos? –David.
Sebastián acaricia a David con cariño. Se muestra dulce, no quiere que se angustie.
--No te preocupes.
Pero a David le preocupa que su amado sufra.
--pero si esa loca cuenta lo que vio te puede hundir la carrera.
David sufre por él y a Sebastián le emociona esa muestra de cariño porque sabe perfectamente que a David no le gusta amar a un torero pero aún así no quiere que Sebastián deje de ser torero en contra de su voluntad. Se funden en un cálido abrazo. Sus cuerpos desnudos se acarician.
--solucionaremos todo lo que tenga que venir juntos. Lo peor que me pueda pasar es que no me permitan torear. El toro es macho y sólo se permite a un macho torearlo.
--¿es que tú no eres ya macho porque te acuestes conmigo?
Sebastián sonríe con ternura.
--Sabes que para mucha gente no, me considerarán una mujercita. De la misma manera que le hacían el vacío a la única mujer que se atrevió a entrar en el mundo del torero que es muy machista, mis propios compañeros, los taurinos no van a aceptar que un gay se ponga ante un toro.
David acaricia a Sebastián. Le duele pensar que puedan discriminarlo.
--No es justo.
--Pero aún hoy en día hay profesiones en las que no se acepta la homosexualidad.
Sebastián fuerza una sonrisa pero su tono de voz suena triste.
--pero es que no quiero que te hagan daño –David dolido por el sufrimiento de su amado.
David se aparta del torero, se muestra alterado.
--¡Es mi culpa¡ ¡¡nunca debí abrir en bolas sin asegurarme quien era¡
Pero Sebastián no quiere que el chico tenga ningún tipo de remordimientos. Es muy dulce con él.
--Tú no podías saberlo, era normal que abrieras. Es tu habitación.
--pero... --murmura David mas Sebastián no le deja seguir.
--si estamos juntos el resto no me preocupa. Sólo me dolería perderte a ti –Sebastián.
David lo mira con una cara de enamorado que no puede con ella.
--¿hablas en serio?
El torero le acaricia la mejilla.
--Antes de conocerte el toro era mi vida pero ahora tú eres mi vida y tú eres lo que verdaderamente no quiero perder.
David ama a ese hombre con intensidad. Le parece un sueño que le esté diciendo esas cosas. Se le escapan unas lágrimas. La emoción no le permite decir a su amado todas las cosas que le gustaría decir, sólo acierta a balbucear un te amo con voz temblorosa. Sebastián sonríe, lo acaricia.
--te amo, te amo tanto --Sebastian.
Se llena de besos, de caricias, de susurros. Caen en la cama. David va mirando a su torero. Es tan feliz. Lo ama tanto que muchas veces aún piensa que es un sueño del que va a despertar en cualquier momento. Sus cuerpos desnudos se van fundiendo el uno en el otro mientras sus vergas se acarician la una con la otra. Gozan de sus cuerpos, de su amor intenso. Su presente, su futuro son ellos dos. Esa cama. Se aman, están juntos y son felices, no les importa más nada. Están seguros que nada ni nadie podrá acabar con esa felicidad.


Esa misma tarde, Lucas ha reunido a sus amigos en la casa, están en la piscina. Inma y Óscar y éste último a invitado a la amiga de Emilia que la acompañó en la discoteca. Aunque nadie la invita, con la excusa que está con ellos su amiga, Emilia se acerca. Lucas está en brazos de su novia. Ignora a Emilia que se muere de los celos. Es Óscar quien se acerca a Emilia. Como si ella no lo supiera, Óscar comenta:
--te vimos anoche en la disco.
--si, es verdad. La vimos –dice Lucas.
Emilia lo fulmina a Lucas con la mirada y dice con ironía:
--vaya, me alegro que te hayas dado cuenta, es que como estabas con tu novia y se os ve tan enamorados.
Lucas besa a Inma porque le encanta poner celosa a su amante, jugar con ella.
--sí, es cierto. Amo a esta mujer. No hay ninguna otra que me haga sentir como ella.
Lucas se muestra ardiente con su novia. Emilia está que explota de los celos. Óscar, aunque se acostó con la amiga de Emilia, quiere acostarse con Emilia aunque está caiga en sus brazos por despecho. La invita a ir con ellos a la discoteca el sábado siguiente.
--No sé si ya te habrá invitado tu hermanito, –con burla-- Lucas.
Emilia mira a Lucas pero éste se muestra indiferente., sólo dice:
--Emilia es libre de hacer lo que quiera.
A la chica le duele que Lucas se burle de ella, que la noche antes la haya dejado con las ganas. No le gusta la idea de acompañar a dos parejas pero no le importa con tal de estar con Lucas, siente una pasión loca por él. No puede evitarlo y no le importa arrastrarse con tal de sentirlo un rato junto a ella. Las chicas se quedan juntas. Óscar se va con Lucas a la habitación, se duchan juntos. Hablan de Emilia.
--¡Me da morbo acostarme con la amiga una semana y la siguiente con la otra¡ --Óscar.
Los dos desnudos compartiendo esponja, jabón y confidencias.
--Emilia es una golfa, no tienes porque inventar ninguna excusa para tirártela. Ella no le dice no a nadie.
Lucas mete su cabeza baja el chorro. Óscar está muy cachondo. Le apetece mucho acostarse con Emilia pero no puede creer que sea tan fácil. Los dos amigos se tienen mucha confianza.
--Venga, ayúdame a tirármela ya, tú ya llevas semanas chingando con ella.
Lucas se muestra muy orgulloso de poder hacer lo que se le pegue la gana con la chica:
--Es ella la que se mete en mi cama todas las noches, yo estoy harto de decirle que es una puta pero le encanta que los hombres la humillen.
Óscar se va tocando cachondo. Se ríen con cara de depravados.
--¿y porqué no me cedes tu lugar? Deja que sea yo quien me la tire esta noche.
Lucas mira a su amigo con cara de degenerado y dice:
--se me ocurre una idea mejor, nos la tiramos los dos a la vez.
--¿querrá?
Lucas con orgullo mientras aclara su torso dice:
--Esa zorra come de mi mano, hará lo que yo le pida con tal que le haga del favor de metérsela bien dentro.
Óscar siente admiración por su amigo. Lucas se siente el gran macho, chocan sus manos cómplices.

Óscar se queda a dormir con Lucas. Cena con ellos peor Emilia se queda en su cuarto y no se entera. Emilia espera que sea Lucas el que vaya esa noche a buscarla, confía que le pida perdón por no haberla ido a buscar la noche antes pero como siempre Lucas no va a buscarla y el deseo casi enfermizo que siente por él hace que Emilia se trague su dignidad y vaya a buscarla. Se sorprende al encontrar a los dos amigos desnudos.
--¿qué es esto? –molesta.
--Esta noche tienes un regalo extra. Hoy es tu día de suerte, tienes dos machos para ti sola –dice Lucas mirándola con cara de sátiro.
Emilia siente desprecio por Óscar, le duele que la traten como a una perdida. Se desnuda delante de ambos. Óscar traga saliva, Emilia finge un deseo hacia él que no siente.
--mejor tu mira –le dice a Lucas—que la tienes muy pequeña y prefiero a tu amigo que él sí la tiene grande
Emilia se arrodilla ante Óscar, le acaricia la verga, los testículos.
--¡pedazos de huevos¡ ¡¡uno solo es como los dos tuyos¡ Esto sí son huevos, no los tuyos que parecen los de un niño.
A Lucas le molesta la sonrisa orgullosa de Óscar, que Emilia se esté riendo de él cuando siempre ha sido al contrario.
--Lo importa no es el tamaño sino saberla usar y nadie la usa como yo. En eso nadie me gana, lo sabes bien.
--Ni tanto, has sido mi peor amante.
Óscar no dice nada. Ella lo está masturbando mientras ella y Lucas se atacan. Ambos luchan por herirse.
--¿y porque me vienes a buscar todas las noches para que te haga el favor de metértela?
El uno es muy despreciativo con el otro y a los les duele.
--Me das pena, me gusta más tu amigo.
Ella lo tira sobre la cama, cabalga sobre Óscar. Lucas es muy violento. Se tira sobre Emilia y la penetra por detrás. Emilia tiene dos vergas en su cuerpo pero no disfruta porque lo único que quería era herir a Lucas. Lucas está furioso, es muy violento. Golpea a la joven con su miembro viril. Emilia comienza a gritar. Lucas cree que es por gusto pero los dos amigos se llenan de sangre. Emilia tiene dolores de parto.



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