miércoles, 26 de enero de 2011

Capitulo 40


David no encuentra la paz. No puede vivir sin Sebastián. Su hermano esperaba que con el pasar de los días David reaccionara y entendiera que tiene que vivir, que Sebastián no volverá y que al torero no le gustaría verlo hundido pero a David lo único que le importa es que el amor de su vida no está. Los días van pasando lentamente pero su tristeza no desaparece. Su hermano decide que ya es hora de acudir a un profesional. David no se mueve de su habitación pero accede a que lo vea un doctor y medicarse. Lo que le interesa es dormir:
--pero que no sueñe. Almenos que descanse de noche –dice atormentado.
Comienza con los antidepresivos, pastillas para dormir, también para no soñar. Le da miedo que se repita un sueño como el que tuvo y que lo angustie aún más. Quiere dormir durante todo el día, para David es terrible estar vivo y saber que nunca más volverá a estar con Sebastián. Lo único que ha pedido es que le impriman una de las fotos del torero y se la enmarquen. Así no se siente tan solo. La ha puesto en su mesita de noche, tumbado en la cama la ve. Llora. Por supuesto sigue como siempre bien visible en la habitación ese poster en el que el guapísimo torero muestra su belleza genital. David siente como si su amado le hubiera abandonado. No entiende porqué no se lo ha llevado con él. No entiende porque el torero tuvo que morir víctima de un toro y no en un accidente muriendo los dos juntos. No quiere estar vivo sin su amado. Lucas, Emilio jr, los empleados, todo el mundo es muy amable y compasivo. David siempre les grita e insulta cuando entran en su habitación.
--¡A VER SI ME DEJAN EN PAZ DE UNA PUTA VEZ¡ ¿¡PARA QUÉ MIERDA ENTRAN¡?
Mira la foto de su amado. La acaricia y llora.
--dame fuerzas, mi amor, dame muchas fuerzas para poder sobrevivir ahora que ya no estás. Y es que no puedo vivir sin ti. Si no me ayudas no saldré adelante. Ayúdame a morir, llevame contigo.
David cada día está peor.



Mientras, ajeno al mundo, Sebastián ya tiene el alta. Vive encarcelado en una casita en el campo que Marisol ha alquilado y mantiene con el dinero que le está robando al torero. Sebastián se siente muy débil. No imagina que es por las pastillas que le da Marisol que no sólo borran sus recuerdos sino que lo dejan débil para que él no pregunte porqué tiene que tomar pastillas, para qué se sienta enfermo y no quiera salir de ese mundo que ella ha inventado. Marisol siempre le habla de los felices que fueron pero él siente un vacío, siente que le falta algo. Marisol siente una fuerte atracción sexual hacia el torero y lo que más desea es acostarse con él para sentir que ha ganado del todo. Sonríe pensando en lo mal que lo debe estar pasando David mientras ella besa y acaricia al torero. Se le sienta en las piernas, mete la mano por debajo del jersey. Él siente el deseo de la mujer pero no el suyo. No le apetece acostarse con ella. No se siente mínimamente excitado. Se levanta para apartar a la mujer de él.
--No, ahora no.
Ella se muestra apasionada.
--Estamos casados y hacer el amor seguro que te ayudará a recordar. Antes no podías estar ni un solo día sin acostarse conmigo. Lo hacíamos mínimo dos veces al día, eras tan apasionado.
--¿en serio? –pregunta él aturdido.
--déjate llevar, deja que yo saque la bestia sexual que llevas dentro –dice ella acariciándolo sensualmente.
Marisol va tocando nuevamente al torero para tratar de excitarlo. Le va bajando los pantalones. Ella está muy caliente y él en cambio tenso y sobre todo muy frío. No siente todo ese amor que ella dice que se tenían y eso aumenta la angustia de él, su desesperación. Marisol mete la mano por dentro del bóxers, va tocando para animar a Sebastián pero aquello en vez de crecer parece que disminuya. A Sebastián le incomoda mucho que la mujer le esté tocando algo tan íntimo. Se sube los pantalones.
--No sigas, por favor –le suplica.
Pero Marisol ha llegado muy lejos, ha hecho desaparecer al torero del mapa, aislarlo del mundo, tenerlo solo para ella pero de nada le sirve sino puede apagar todo ese fuego que la consume. Se ha sentido despreciada por él y eso sólo se le va a borrar si se acuesta con él. Ya que por el lado del deseo no le funciona, Marisol prueba por el lado de la compasión. Lo abraza por la espalda.
--un hijo, necesito un hijo. Me siento muerta y necesito un hijo tuyo para compensar el que perdimos. Me lo prometiste. Queríamos tener muchos niños.
Él se gira. Se muestra cariñoso con ella. La acaricia, la besa aunque sus besos y sus caricias son fraternales.
--tendremos ese hijo pero espera que yo me recupere, que trabaje ¿de qué vamos a vivir sino?
--Yo tengo la herencia de mis padres. No necesitamos más. Tu sueño era venir a vivir aquí, tener una casa en el campo como esta, cultivar la tierra.
--pero ¿y yo? Tengo que trabajar.
Aunque todo lo está pagando con el dinero que ha ganado el torero, Marisol le hace sentir un mantenido para tenerlo aún más dominado. Se muestra afectuosa.
--Estás demasiado débil. Seguro que si sales de la casa te mareas y te caes. No quiero que te pase nada.
Sebastián no sabe que es por las pastillas que le da la mujer pero siente un malestar general, una debilidad que hace que tenga miedo a salir del dominio de la mujer. Ella sigue tratando de seducirlo, le quiere bajar los pantalones de nuevo pero él no se lo permite.
--ya te he dicho que no –dice él incómodo.
Pero ella no se rinde.
--Vamos a la cama. Los dos desnudos, seguro que con mi calor tu cuerpo se vuelve a poner a tono.
Él la mira serio. No sospecha que lo que le pasa es que le gustan los hombres pero sí que le pasa algo.
--¿no ves que no puedo? Dame tiempo.
Ella se muestra comprensiva aunque le fastidia y mucho la negativa del guapísimo hombre.
--cierto, no debes estar recuperado del todo.
Ella prefiere pensar que él sufre impotencia temporal y no que es porque no le gustan las mujeres. Está segura que ahora que no está David todo será como antes. Ella lo abraza con fuerza. Él se aferra a ella. Se traga sus lágrimas. Se siente como un niño, lleno de miedos, indefenso.


Justo al día siguiente, Emilio padre es dado de alta. Camina con bastón. Marc está a su lado. Emilio ha vivido un sueño estando al lado de su amado aunque sea sólo como amigos. Emilio no se preocupa de nada. No tiene ganas de ver a David porque no quiere despertar del sueño que ha vivido. Marc tampoco le dice nada porque lo que quiere es que esté tranquilo. Marc lo ayuda a acostarse en su cama. Viejas heridas se han vuelto a abrir, se tratan con mucho cariño.
--Gracias por todo –dice Emilio.
Se sonríen, se besan y se dejan llevar. Cierran los ojos y a ambos les parece que vuelven a tener 20 años. Hacen el amor después de 30 años. Han cambiado ellos pero no su amor. Marc es el activo, Emilio llora en sus brazos. Se ha cumplido su sueño. No puede creer que al fin, después de 30 años, vuelva a ser feliz. Después del placer, Emilio reposa sobre el pecho de Marc. Pasaría mil veces por su accidente con tal de llegar a ese momento. Besa el torso desnudo de su amado, le quiere hablar de sus sentimientos, saber qué tipo de relación tienen. Marc le va acariciando la cabeza. Ama a ese hombre pero no se siente preparado para tener una relación con él. Es muy dulce con Emilio.
--No hables. Acabas de salir del hospital, tienes que descansar. No debimos hacer esto.
Emilio lo mira preocupado:
--¿no me digas que te arrepientes?
Marc lo besa.
--No, no me arrepiento pero no sé si es lo que el doctor entiende como descansar –dice Marc pícaro.
Emilio sonríe feliz. Se queda dormido tranquilo junto a su amado. Marc sale de la cama. Está desnudo, busca el bóxers. Lo lleva en la mano cuando Rachid entra por la terraza. Al chico le da mucha rabia ver a Marc desnudo y a Emilio durmiendo. Marc se pone los calzoncillos. Mira a Rachid sorprendido.
--¿quién eres tú?¿porqué has entrado así?
Rachid habla como un amante despechado:
--¡Yo era el amante de Emilio hasta que tú apareciste¡ ¡¡ya veo porque me dejó¡
Marc mira a ese joven de la edad de su sobrino, de la edad del hijo pequeño de Emilio y no puede creer que Emilio se haya acostado con él. Rachid se da cuenta que ha salió definitivamente de la vida de Emilio y le da mucha bronca.
--así que al final se acostó contigo, Marc ¿y qué hizo con tu marido?
--¿¡cómo sabes de mí? –Marc incrédulo.
--Emilio te puso un investigador privado, a saber qué habrá hecho para meterte en su cama.
Las palabras de Rachid crean muchas dudas en Marc que no quiere creer que Emilio tenga algo que ocultar.
--¡Eso no es cierto¡
--Bueno, Marc, allá tú si no me crees.
Rachid se va tranquilo sabiendo que ha sembrado la semilla de la duda en Marc. Marc se viste preocupado. Baja al despacho de Emilio, empieza a buscar algo que le indique que Rachid dice la verdad.
--¡yo conozco todos sus documentos, no puedo creer en lo
que dice ese niño que seguro que ni es cierto que fue su amante. Emilio no puede haber hecho algo así¡
Pero el que Rachid sepa su nombre, que era casado le hace dudar. Recuerda un cajón que siempre está bajo llave y nunca le han permitido abrir. Rompe el cerrojo con unas tijeras. No encuentra nada. Ya iba a cerrarlo arrepentido por haber dudado de Emilio cuando se da cuenta de una carpeta que parece escondida bajo un montón de papeles. Ahí está su expediente, todo lo que el investigador descubrió de él pero lo que le deja verdaderamente impactado es descubrir que Emilio es el dueño de la empresa en la que trabajaba y cuyo despido fue el inicio de su calvario. Ese descubrimiento le atormenta, le crean muchas dudas, muchas preguntas.

Capitulo 39




David se ha quedado clavado en el día que escuchó la terrible noticia de la muerte de su amado. Se tumbó en su cama y desde entonces no se ha querido levantar. Apenas mueve unos pasos en su habitación, mira las fotos del torero. Piensa en él constantemente. En el día en el que se conocieron, en la primera vez que hicieron el amor. Llora destrozado. Empieza a tirar por los aires todo lo que encuentra. Mira la cámara que le ha puesto su hermano casi en el techo. No llega ni con la silla. Sabe que su hermano no tardará en llegar. Mira por la ventana, ahora tiene rejas. Otra de las precauciones que ha tomado su hermano. Emilio entra en la habitación y lo abraza. Llora con él. Aunque nunca han estado unidos porque Emilio siempre ha envidiado la belleza de su hermano, no soporta verlo hundirse día a día. El dolor en vez de disminuir aumenta día a día. Está fatal.
--si durmieras seguro que te encontrarías mejor. Trata de dormir –Emilio muy fraternal.
David habla llorando. Está agotado de tanto sufrir.
--lo intenté pero tampoco puedo.
Emilio opta por darle una pastilla para dormir.
--No te acostumbres.
David va a agarrar la caja:
--¿porqué no me la dejas?
Emilio mira a su hermano regañón:
--No. Si quieres tomar más me las pides –le advierte—Te conozco, no pienso arriesgarme a que tomes más de la cuenta.
David se queda estirado en la cama. No le importa nada. Emilio besa casi paternalmente a su hermano en la frente y lo deja solo. Emilio está triste por el estado en el que se encuentra su hermano pero le gusta sentir el cariño de Lucas. El chico lo abraza y lo besa en la mejilla y a Emilio se le olvida el resto.
--vete a descansar, yo me ocupo de tu hermano.
Emilio lo mira con deseo. Le duele estar feliz por disfrutar de Lucas en momentos tan duros pero no puede evitarlo. Lucas es muy especial para él.

David logra dormir, sueña con Sebastián. Sebastián lo está buscando y con desesperación le grita:
--¡David¡ ¿Dónde estás? ¡te necesito¡
David se despierta gritando. Lucas entra en la habitación y lo abraza para consolarlo. David no tiene consuelo, está destruido.

Mientras sin recordar, sin ni sospechar que alguien sufre por él, Sebastián se recupera de su grave cogida en una clínica privada en México. Vive ajeno al mundo. Está en el jardín acompañado de sus bastones. Una enfermera lo vigila.
--Mire, ahora llega su esposa –le dice.
Sebastián mira hacia Marisol con una dulce sonrisa. Ella es su único referente. Marisol lo besa con pasión. Él se siente desvalido y ella es su protectora. La enfermera los deja solos. Marisol le ha inventado una nueva vida al torero, lo ha llenado de recuerdos falsos en los que son un matrimonio feliz y enamorado que sólo viven el uno para el otro. Sebastián está demasiado perdido como para desconfiar de ella. El torero siempre tiene preguntas para hacerle y ella alguna mentira lista para contarle.
--¿porqué no me dejas que tenga un ordenador? Me gustaría buscar en internet información sobre mi. Siendo torero pues seguro que habrá algo sobre mi.
Ella le acaricia la mano. Se muestra amorosa.
--pero es que eras un don nadie. No habrá nada. No eras conocido, no hay información sobre ti, no tendría porque haberlo.
--¿y porque tengo el cuerpo lleno de cicatrices?
--Por lo mismo, eres un desastre como torero, no tenías futuro. Menos mal que ahora con todo esto no creo que te queden ganas de volver a torear.
Sebastián no camina del todo bien, no controla su presente y mucho menos se va a preocupar del futuro. Ella pone sus manos en las mejillas del guapo torero y dice:
--nadie te recuerda, nadie te echa de menos. Sólo me tienes a mi.
Él la mira fijamente y le pregunta:
--¿quién es David?
A la mujer se le borra la sonrisa, está pálida. Se suponía que con las pastillas que le da se le iban a borrar todos los recuerdos. No entiende lo que pasa.


David, por su lado, ha llorado, ha descargado toda su rabia y se queda más tranquilo. Lucas lo deja solo. Entra en la habitación de Emilio. Tiene el móvil siempre preparado desde donde controla la cámara de la habitación de David. Lucas se tumba en la cama al lado de Emilio que está feliz de tener al guapísimo chico junto a él. Lucas le despierta su lujuria como ningún otro lo ha hecho. Lucas siente a Emilio como a un hermano y prefiere creer que Emilio siente lo mismo por él, por eso tiene mucha confianza con él, por eso no le molesta que lo vea desnudo, que lo toque bajo un falso cariño fraternal. Emilio le pone la mano en el muslo, muy cerca de esos genitales que tanto le gustaría saborear. Arde. Cada vez le cuesta más disimular su feroz deseo hacia ese chico, ese fuerte deseo que lo consume.
--gracias por estar a mi lado, no sé que haría sin ti.
Lucas le guiña el ojo. Le acaricia la mano con la que le está tocando el muslo.
--Ahora sois mi familia, es lo mínimo que puedo hacer.
A Emilio le derrite la sonrisa, la presencia de Lucas. El chico se levanta de la cama.
--estoy todo sudado, me voy a mi cuarto a darme una ducha.
Tratando de controlar sus hormonas, Emilio le dice:
--Si quieres te puedes duchar aquí, así no me dejas solo.
Lucas le sonríe. Confía en él. Sabe que Emilio disfruta viéndolo desnudo y tampoco le molesta. Es algo que no le cuesta nada y si a Emilio le hace feliz pues tampoco se opone. Emilio está apunto de explotar, le encanta tener a Lucas desnudo y en su cuarto, verlo caminar hacia la ducha, quisiera ver cómo se ducha pero tampoco se quiere pasar, quiere evitar presionar a Lucas, que éste se sienta acosado y se aleje de él. Lucas prefiere hacer que cree en el amor fraternal de Emilio, sí sabe perfectamente que a Emilio le gusta verle las bolas pero prefiere hacer el que no se entera y dejarlo gozar de la hermosa vista. Mientras no le moleste directamente, no quiera algo con él, si Emilio es feliz viéndolo en bolas pues mejor para Emilio. Además Lucas sabe que Emilio le ha dado mucho y no ha sido por buena gente, es su manera de devolvérsela, de asegurarse no perder los beneficios que tiene.

Nuevamente con Marisol y Sebastián, éste espera impaciente la respuesta de Marisol que se hace de rogar.
--¿quién es David? –insiste el torero.
Marisol abraza al torero fingiendo una euforia que no siente.
--¡ay que alegría, mi amor, ¡¡estás recordando¡
--¿si? –pregunta él un poco aturdido.
Ella sigue hablando fingiendo que está contenta..
--dentro de poco lo recordarás todo ¿y exactamente que es lo que recuerdas?
Ella finge que su pregunta está hecha desde el cariño, el interés, cuando por dentro se está muriendo por la rabia al pensar que el tratamiento para borrarle los recuerdos no está funcionando.
--Nada –aclara él—No recuerdo nada. Sólo ese nombre, se me viene una y otra vez a la mente. No sé quien es pero siento que es alguien a quien quise mucho ¿quién es? ¿porqué no está conmigo? ¿No me dijiste que estábamos los dos solos?¿quien es David?
Marisol está más tranquila al ver que Sebastián no recuerda nada aunque le piensa aumentar la dosis de las pastillas por si acaso. Se finge amorosa. Sonríe.
--Mi amor, si no te callas no te puedo contestar –pero no lo ha callado antes porque le ha venido bien hacer tiempo para pensar una nueva mentira—David es… --duda lo que decir-- ¡nuestro hijo¡
Esto confunde aún más al torero.
--¿tenemos un hijo?
Ahora Marisol finge tristeza.
--Murió, fue tan triste ¡¡yo no quería que te acordaras¡ Fue un golpe tan duro para los dos. Es por eso que te acuerdas de su nombre.
Marisol se gira como si se fuera a secar las lágrimas y no quisiera que él la vea llorar pero en realidad sonríe maléficamente. Sebastián se siente vacío por dentro. Le causa un gran dolor, una gran tristeza no recordar ni la muerte de su propio hijo. Marisol lo abraza, le seca las lágrimas. Lo va besando.
--lo que tenemos que hacer es tener un hijo, olvidar el pasado y comenzar a escribir un presente nuevo. ¿no te gustaría?
Ella lo es todo para él, no existe ninguna otra realidad pero, aunque nada seguro de lo que dice o está haciendo, Sebastián contesta:
--claro.
Marisol lo abraza con fuerza y como él no la ve sonríe victoriosa.

Capitulo 38





David está en su cama derrotado por el dolor. Lucas está con él. Emilio está hablando con la familia del torero que confirma la noticia. David estaba convencido que era un error, una pesadilla, que no era posible que su amado estuviera muerto.
--He hablado con la tía, ha sido ya incinerado. La novia se ha ocupado de todo, se hará un funeral privado en el pueblo que nació. No creo que sea conveniente que vayas.
David no dice nada, esta en shock. Mira la primera foto que encontró del torero, la que le descubrió sus genitales y que ha estado todo esté tiempo colgado en la puerta de su armario. No puede creer que le hayan arrebatado a su amado, que no lo vaya a ver más. No tiene fuerzas para moverse de la cama. Lucas está sentado en la cama tratando de consolar al chico. Aunque recién lo conoce, su dolor es tan intenso que le ha llegado dentro, le gustaría poder ayudarlo a David. David no puede evitar pensar que tal vez Sebastián se distrajo porque él no estaba cerca y no puede evitar sentir culpa. Sebastián tampoco era un torero especialmente mediático como darle demasiada importancia y no ha trascendido detalles como ese grito que fue el que distrajo al torero. David no quiere vivir, de hecho atentaría contra su vida sino fuera porque su hermano no lo deja solo. Lo conoce y sabe de lo que es capaz. Le ha pedido a Lucas que quite el cerrojo para que no pueda encerrarse. Le pone incluso una videocámara en la habitación para tenerlo siempre controlado. Y David no dice nada. Vive sin vivir. Así van pasando los días. Lentamente, muy lentamente. Demasiado.

Emilia se la pasa con su hijita que sigue en la incubadora aunque cada día está más fuerte. Emilio padre está solo. Como sus hijos no pueden ocuparse de él es Marc quien lo acompaña, quien pasa todo el día en la clínica junto a su antiguo amor. Eso es lo que da fuerzas a Emilio para luchar. Va en silla de ruedas pero está encantado por las atenciones que le da su amado. No necesita más. Lucas también suele ir a visitar a Emilio. Ese día se anima y se acerca a conocer a la hija de su amante. No se han vuelto a ver desde aquella noche porque él la evita las pocas veces que ella está en la casa y en esos momentos para Emilia la prioridad es su niña. La chica tiembla al verlo. Cae derretida a sus pies. Ha querido odiarlo pero no puede dejar de pensar en él y en especial en su cuerpo desnudo. Lo desea, lo desea mucho. Lo desea a él y a su cuerpo. Lucas tenía miedo de cuál podía ser la reacción de la chica. Inma está con él. Emilia lo ve a él, siente que el corazón se le va a salir por la garganta. El chico le gusta mucho y se alegra que finalmente se haya animado a ir a verla pero sufre una fuerte decepción al ver que el chico va al lado de Inma. Inma se está empezando a dar cuenta que algo ocurre entre su novio y esa chica y ha decidido marcar su terreno. Inma no hace más que besar a Lucas y eso le da mucha rabia a Emilia.
--La muy puta –dice para sí—se podía esperar a estar en la calle.
Lucas está frente a Emilia, le va preguntando sobre María, de cómo evoluciona, de qué dicen los médicos. A Emilia le emociona la preocupación de su amante pero Inma no hace más que interrumpirlos. Lucas escucha atentamente a Emilia pero Inma le estira del brazo, Lucas la mira e Inma lo besa. Emilia está furiosa. Siente rabia y odio hacia la novia de su amante. Además que ese gesto Inma lo repite no sólo una vez sino constantemente. Lucas no tarda en irse llevándose a su novia y dejando a Emilia muy molesta.
--¿y esa perra es virgen? ¡¡Hay que ser idiota para creérselo¡ --dice para sí-- ¡¡Pues si está tan caliente haberse quedado en casa metiéndose los dedos¡
Lucas, al ver a su novia tan pasional, aprovecha para sugerir que hagan el amor.
--creo que ha llegado el momento. Me deseas como yo a ti.
El chico lleva desde que nació María a dieta y está muy cachondo. Inma se hace la inocente.
--Nuestra primera vez tiene que ser especial y aún no me siento preparada.
Lucas resopla fastidiado. Está muy enamorado de la chica y no la quiere presionar pero está muy sofocado. Echa de menos sus encuentros pasionales con Emilia. Se había acostumbrado a una agitada vida sexual y ahora no puede estar sin ella. Está deseado que todo vuelva a ser como antes.



David, por su lado, está viviendo un infierno. Tiene los ojos inflamados de tanto llorar sangre. No hace más que mirar la foto del torero que tiene en el armario, tumbado en la cama casi sin vida. Las pocas fuerzas que tiene las gasta para mirar una y otra vez todas las fotos que tienen del torero en su móvil. Tiene el rostro del torero clavado en su alma y en su corazón. Cierra los ojos y lo ve. Siempre él, su torero. Tan vivo dentro de él pero está muerto. Sebastián ha muerto. Son tantas preguntas las que no hace más que martillear al atormentado David: pero ¿cómo?¿porqué ha tenido que pasar esto?
No puede asimilar que el gran amor de su vida está muerto, que su amado Sebastián haya desaparecido para siempre. Eran tan felices, tenían tantos planes, toda una vida por delante.
--¿¡a quien le molestaba nuestro amor?¡ ¿¡a quien?¡ --no hace más que preguntarse.
Y llora. Emilio hijo está al pendiente de su hermano, obligándolo a que almenos beba un poco de caldo para que tome un alimento.
--no me voy hasta que te lo bebas todo –le dice con cariño.
Y David bebe porque quiere quedarse solo. Quiere quejarse morir.

Los días siguen pasando y el chico cada vez está más hundido. No sabe cómo va a vivir sin Sebastián. No tiene fuerzas para nada. Ni siquiera para pensar en su propia muerte. Quisiera cerrar los ojos y estar de nuevo en brazos de su amado. Emilio no soporta ver como su hermano se está dejando morir. Su familia se está destruyendo y él no sabe qué hacer.

Llega el cumpleaños de los gemelos, ya 19. Es un cumpleaños triste pese a que Emilio hijo y Lucas tratan de darle un aire de celebración pero David está sumido en una depresión, Emilio padre recuperándose en la clínica, Emilia apenas se mueve del lado de su hija. Lucas llama a Emilia. Espera convencerla para que vaya a celebrar su cumpleaños con su gemelo. Emilia lo hace más por Lucas que por su hermano. Emilio llena de regalos a su hermano. Lucas y Emilia están con él. Tratan de animarlo pero logran el efecto contrario. Hubiera sido su primer cumpleaños con Sebastián, hubiera sido tan feliz. Su cumpleaños más feliz pero en cambio es el más triste. David no soporta recordar que la vida sigue pero no para Sebastián. Con histeria lanza todos los regalos por los aires. Emilia es bastante dura con su gemelo.
--¡yo también tengo problemas y en cambio estoy aquí contigo¡
Lucas, que abraza a David, fulmina con la mirada a Emilia. Eso es lo que más le molesta a la chica. David no deja de llorar. Siente que su alma se ha ido con Sebastián, es como si la mitad de su ser se hubiera muerto con el torero. Está seguro que no podrá levantar cabeza, que le será del todo imposible vivir sin su Sebastián.

Por otro lado, Marisol sigue en México. Ha hecho el amor con un hombre de más de 60 años y de aspecto más bien desagradable. La joven siente asco pero lo disimula. Se levanta totalmente desnuda. De su bolso saca un cheque y se lo da. Se muestra fría con él.
--Yo ya he cumplido con todo lo que te prometí. Espero que tu cumplas tu parte.
El anciano sale desnudo de la cama. Ella hubiera preferido que no lo hiciera. No lo mira porque siente mucho asco. Él la mira con cara de depravado.
--¿y no lo estoy haciendo? Todo el mundo cree, hasta su propia familia, que tu novio ha muerto. Te he logrado falsificar su testamento y todos su bienes van a pasar a ti.
Le entrega un nuevo pasaporte. Ahora Sebastián se apellida Moreno. El doctor abraza a la joven por la espalda. Ella tiene que hacer un esfuerzo para que no se le note el asco pero es feliz imaginando todo el dolor que debe estar sintiendo David.
--¿seguro que nunca recuperará la memoria? –Marisol.
--Mientras le vayas dando las pastillas que te dije no. Su amnesia será para siempre.
Marisol sonríe victoriosa.


(con la colaboración de Héctor Noguera como el doctor)

capitulo 37


David y Sebastián se abrazan con mucho cariño.
--pero ¿estás seguro de lo que quieres hacer? No quiero que luego te arrepientas.
Para David es un sueño que su amado se aleje del peligro que supone el mundo del toreo pero no quiere que esa decisión le haga infeliz. Sebastián se muestra siempre sonriente.
--Quiero gritar al mundo que te amo, no quiero que nos tengamos que esconder más.
Se besan y se acarician, están contentos.
--pero ¿a qué nos vamos a dedicar? --David.
--es el momento de instalarse en la finca que compré, llevaré una vida tranquilo de ganadero. Espero que a tu lado.
Aunque no le hace mucha gracia vivir cerca de los toros, David lo tiene claro:
--¡sí¡
Sebastián lo besa y dice:
--Me retiraré después de la temporada en México, ya están vendidas las localidades y sería difícil que ahora yo salga con esto. No puedo hacerlo.
--No claro, tranquilo. Tómate el tiempo que quieras, yo estaré a tu lado como siempre.
David está feliz de que su novio no vaya a poner en peligro su vida nunca más.
--¿seguro que quieres venir tan lejos? Si quieres quedarte con tu hermana lo entenderé.
David pone su mano en la mejilla de su amado y le sonríe.
--No concibo la vida sin ti. Claro que vengo.
Se miran y se tratan con un gran amor.

Días después... David y Sebastián salen de su apartamento en Sevilla con su equipaje. Se disponen a ir al aeropuerto. Se miran enamorados. Van tomados de la mano. Sienten como si fueran de luna de miel. David no puede creer que esa sea la última vez que tiene que sufrir porque su amado sea torero, que después de ese viaje están siempre juntos y felices sin nada que les preocupe.


En ese mismo instante, en Barcelona, Emilio padre maneja su auto deprisa. Se la pasa yendo de su casa (para estar con Marc que ha ocupado su despacho) a la clínica para acompañar a su hija que se la pasa junto a su pequeña María. Aunque Emilia ya tiene el alta, se resiste a irse sin su hija y apenas pisa la calle. Emilio va deprisa, le suena el móvil. Tiene el manos libres. Es Rachid.
--¿¿qué quieres?
Emilio ha sacado al chico de su vida y eso es algo que Rachid no lleva nada bien.
--El otro día te vi con el viejo ese al que mandaste seguir ¿ya te acuestas con él? ¿por eso no quieres saber de mi? --le reprocha muy enfadado.
Emilio sonríe pícaro. Nada la gustaría más que acostarse con Marc. Rachid ha sido una buena diversión pero no está interesado en volver a verlo. Se muestra frío.
--Eso no es tu asunto.
Eso es una confirmación para Rachid y el chico eso no lo soporta. No piensa dejar las cosas así.
--¿y sabe tu amante que lo mandaste investigar?
El tono de voz del chico suena amenazante y a Emilio le preocupa. No sabe como se lo tomaría Marc y más se empieza a investigar, si descubre todo lo que hizo para estar cerca de él. Emilio se pone nervioso, se salta un stop. Se choca de lleno contra un autobús. El choque es brutal.


David y Emilio están en la terminal del aeropuerto esperando su vuelo. Están haciendo pis juntos y solos el uno al lado del otro. Sebastián lo mira de reojo. David sonríe divertido.
--¿qué haces? Si me la conoces de sobras --dice con cariño.
Sebastián le guiña el ojo muy sensual:
--pero es que me encanta.
Se miran pícaros. David responde a ese guiño con otro guiño. Aprovechan que no hay nadie más en el lavabo para besarse con mucho amor mientras con una mano se agarran la verga y con la otra se acarician. Están felices de compartir todos los momentos de su vida. Le suena el móvil a David interrumpiendo el amor. David pone cara de fastidio:
--qué inoportuno.
Sebastián le sonríe mientras él le saca el móvil del bolsillo trasero mientras le da una palmada en el culo.
--Eso te pasa por no haberlo apagado todavía.
--¿y si le pasó algo a María? –dice algo preocupado.
David quería esperar al máximo para apagarlo, por si acaso. David se guarda la verga, Sebastián ya ha descolgado el móvil y se lo pega al oído a su chico. A David le asusta el tono de voz de su hermano.
--¿¿qué pasó?
David está seguro que hay malas noticias con su sobrina. Su rostro empalidece. Sebastián se preocupa.
--¿¿qué pasa, cariño? –le pregunta Sebastián dulcemente.
El rostro de David se llena de lágrimas.
--Ahora mismo salgo para allá.
Sebastián abraza cálidamente a su novio mientras le guarda el móvil.
--¿qué le pasó a María?
David está temblando. Nunca esperó una noticia como esa.
--Es mi papá.
El chico está muy nervioso, casi no le salen las palabras. Sebastián ya se teme lo peor.
--Ha sufrido un accidente… Está muy mal.
David siente como una puñalada en las entrañas cuando dice:
--se puede morir.
David llora angustiado en brazos de su amado.
--Yo voy contigo. No te voy a dejar ir así.
Ninguno de los dos se ha sufrido la cremallera aún. Se acarician con cariño. Entra un hombre que los mira fatal. Salen los dos abrazados. Sebastián se sube la cremallera y se la sube a David. No le importa lo que puedan decir a su alrededor ya que la gente, aunque presume de tolerancia, se sigue sorprendiendo ante los gestos de cariño entre dos hombres. David está un poco más tranquilo.
--yo necesito estar con mi familia pero tú no puedes suspender tus corridas ¡Te están esperando, vas a quedar muy mal¡
--Voy a retirarme, no importa que sea ahora o después.
--Quiero que te cortes la coleta por la puerta grande, no por la puerta de atrás.
David lo besa en la mejilla:
--Ellos pueden ser nuestros futuros clientes. No debes quedar mal con el gremio.
--¿nuestros? –Sebastián sorprendido.
--sí, he pensando que tu finca será una buena inversión para el dinero que me dejó mi mamá y que lleva toda mi vida en el banco sin que sirva para nada.
Nunca habían hablado de eso y es algo que sorprende a Sebastián:
--¿quieres invertir en toros?
--Quiero que sea nuestro negocio, nuestro proyecto de vida.
Se abrazan. No se besan pero unen sus frentes con cariño. Son muy dulces.
--Vete tranquilo y haz tu mejor faena. Yo te espero en Barcelona.
--¿seguro?
--sí, vete y disfruta.
A David le gustaría estar con su amado en estos duros momentos pero quiere que disfrute por última vez de lo que tanto ama. Se van los dos juntos para conseguir un vuelo a David para Barcelona. Se besan entre lágrimas ante la puerta de embarque. David se va muy triste. Hace tiempo que no se separa de su amado y está angustiado por su padre. Sebastián se queda abatido pero se prepara para su vuelo.








Horas después, Sebastián llega a México. Lo primero que hace es llamar a David. Aunque tiene una larga recuperación por delante, la vida de Emilio no corre peligro.
--esperaré unos días para ver como evoluciona, para asegurarme que está bien y me vengo contigo.
--Aquí te espero.
Los novios están deseando estar juntos de nuevo pese a que recién se han separado.
--te amo –le dice Sebastián.
--Te amo.
David está en el hospital y Sebastián quiere descansar. Se dan las buenas noches, se mandan muchos besos, se dedican varios cuelga tú no tú.

El torero suspira enamorado. Se desnuda, Se da una buena ducha. Llaman a la puerta, servicio de habitaciones. Se pone el albornoz. En realidad es Marisol. Él no la quiere dejar pasar pero ella le pisa su desnudo pie con los tacones. Él grita, se queja.
--¿¿qué quieres, loca?¡
Ella cierra la puerta y se saca el abrigo. Está totalmente desnuda.
--¡hazme el amor o le gritaré al mundo que eres gay¡
Sebastián le devuelve el abrigo a la chica. Se muestra amistoso.
--aunque quisiera no podría, amo a David y no puedo estar con otra persona.
Marisol se siente estafada por los meses que ha estado de novia con el torero. Le reclama, grita. El torero no quiere ser grosero pero ya está cansado de reclamos.
--Amo a David, soy gay. Si lo entiendes bien y sino también.
Saca a la mujer de la habitación a la fuerza. Ella se queda furiosa.

Y llega el día de la primera corrida en México. Sebastián está triunfando, la plaza se rinde a sus pies. Desde del palco, Marisol grita:
--¡Sebastián es maricón¡
Esto provoca una distracción en el torero que recibe una brutal cogida. La cornada es grave. Necesita transfusión de sangre que pese al riesgo se le realiza ahí mismo. El torero pierde el conocimiento. Marisol se presenta como la esposa y se queda a su lado. Los doctores le informan que es casi imposible que se salve. Aunque se finge afligida, se alegra. Si no es para ella no será para nadie.

En Barcelona es de noche. David y Emilio jr llegan a la casa. David está tratando de hablar con Sebastián pero no le contesta la llamada. Al entrar en la sala, Lucas está viendo la tele.
--¿Ese no es tu novio? ¿No era empresario? –pregunta Emilio a David.
David sufre un fuerte impacto al ver la cogida de su amado y como la voz en off dice: “El torero Sebastián Canales ha fallecido en México víctima de una cornada”,
David sufre una fuerte crisis. Grita como loco, empieza a tirar cosas. Lucas no pregunta pero se da cuenta de lo que pasa y ayuda a Emilio que está tratando de calmar a su hermano.


Capitulo 36



Lucas y Óscar (que tiene la verga manchada de sangre) están muy asustados ante Emilia que se retuerce de dolor y sangra. Emilia no hace más que gritar que está perdiendo a su hija. Llora. Óscar se limpia con la sábana y se empieza a vestir. Lucas se lleva las manos a la cabeza. No sabe qué hacer. A Emilia le duele mucho, mira a Lucas y le suplica que la ayude. Óscar se viste y va hacia la puerta. Al ver que lo va a dejar solo con el problema, Lucas le pide a su amigo:
--No me hagas esto, no me dejes solo.
Óscar se abrocha los pantalones y se sube la cremallera:
--Lo siento tío, no me quiero meter en líos.
Óscar huye sigilosamente. Lucas está desesperado, no sabe qué hacer. Emilia se lleva las manos al vientre. Grita, le duele mucho. Siente que se está rompiendo por dentro. Suplica:
--Ayúdame, no permitas que pierda a mi hija.
Lucas está tan asustado como ella, no se cubre. Corre desnudo hacia la habitación de Emilio jr. Le enciende la luz y lo despierta. Emilio, al abrir los ojos, y al ver al guapísimo chico desnudo junto a su cama, por un momento, cree que su sueño se va a hacer realidad. Se sobresalta por la cara del chico.
--¿¿qué te pasa?
Lucas está muy angustiado:
--¡tu hermana está pariendo en mi cuarto¡ ¡¡hay mucha sangre¡
Emilio no pide más detalles. Se levanta (va en pijama) y corre hacia la habitación de Lucas que lo sigue desnudo. Emilio no puede evitar sentir deseo ante el cuerpo desnudo y en movimiento del chico que le gusta. Emilia suplica a su hermano.
--¡Ayúdame, no quiero perder a María¡
Mientras éste limpia con la sábana la sangre que ha caído en el suelo. Envuelve a su hermana con la sábana y dice:
--Lucas, agarra las sábanas de mi cuarto, te haces la cama y te quedas aquí. Así nadie se enterará de lo que pasó.
Lucas corre a hacer lo que le dice su amigo. Cuando Lucas se ha encerrado en su cuarto, es cuando Emilio sale de la habitación con su hermana en brazos que está desesperada porque le duele mucho y nadie la ayuda. Emilio baja las escaleras mientras grita:
--¡papá, papá¡
Emilio padre no tarda en salir de su habitación en bóxers bien sexys y apretados. Se angustia mucho al ver lo que ocurre.
--¡hay que llamar una ambulancia¡
Pero el hijo sabe que su hermana ya ha esperado suficiente y dice:
--¡Me la llevo en el auto, tú sígueme¡
Emilio se lleva a la chica. El padre va a vestirse. Marc, también en calzoncillos pero más grandotes, sale a ver lo que ocurre.
--¡yo te acompaño¡ --le dice a su ex novio.
Lucas sale de su cuarto envuelto en una sábana, se hace el dormido.
--¿qué está pasando?
Marc se dirige a su sobrino para calmarlo. Se nota nervioso pero Marc no imagina porqué.
--sigue durmiendo, mañana te cuento.
Lucas se tumba en su cama. Siente que se ha sacado un peso de encima ya que nadie sospecha que él es el responsable de lo que está ocurriendo. No quiere sentir remordimientos.
--¡la culpa es de ella por ser tan zorra¡ --se dice con dureza.





Lejos de ahí, David y Sebastián duermen juntos y desnudos el uno en brazos del otro. Los despierta el sonido del móvil de David que lo agarra medio dormido. Es su hermano.
--¿qué pasa, Emilio? ¿porqué me llamas a estas horas?
Sebastián abre la luz al ver que su novio se sobresalta.
--¿¿qué ,como? ¡¡ahora salgo para allá¡
David cuelga a su hermano preocupado, está impactado. Sebastián lo abraza amoroso:
--¿qué pasó, cariño?
David se levanta desnudo y se empieza a vestir de prisa.
--¡mi hermana se puso de parto¡
Sebastián salta de la cama:
--¡pero si apenas está de 6 meses¡
David se sube los pantalones. Mira a su amado como diciendo: ese es el problema. Sebastián, que también está desnudo, agarra su ropa y se empieza a vestir.
--vamos juntos.
David agradece el apoyo de su amado.

Mientras, Emilio padre está en la sala de espera de la clínica pendiente de la salud de su hija y su nieta.
--Si le pasa algo a María va a ser un golpe muy duro para la niña. Yo que quería que abortara y ahora esto.
Marc agarra la mano de su ex y lo mira con cariño:
--todo va a estar bien.
Emilio mira a su amado y suspira enamorado.

Por otro lado, Emilio jr (que va en pijama)vuelve a la casa con la excusa de vestirse aunque en realidad lo que desea es ver a Lucas. Toca a su puerta.
--soy yo.
Sabe que está despierto porque ve la luz. Se excita pensando en el guapísimo chico desnudo. Le encantaría que el chico siguiera desnudo pero Lucas se ha puesto el bóxers. Igual su todo bien apretadito y su torso desnudo encienden a Emilio cuando entra en la habitación ya que al escuchar su voz, Lucas le dice que entre. El chico está tumbado en la cama pero se levanta preocupado.
--¿cómo está tu hermana?
--La está operando, su hija está por nacer.
Lucas se lleva las manos a la cabeza:
--¡Fue mi culpa, soy una bestia¡
Emilio lo acaricia con deseo que esconde en un falso cariño fraterno.
--La culpa es de ella que se te metió en la cama sin importarle nada. Tú olvidalo que a ella no le conviene que se sepa.
Lucas lo abraza para agradecerlo su ayuda.
--Gracias por todo. No sé que hubiera hecho sin ti.
Emilio está ardiendo. Acaricia la espalda desnuda de ese chico. Sus manos se acercan a sus nalgas. Emilio está contento por todo lo que ha pasado porque le ha permitido gozar del cuerpo desnudo de ese chico que le encanta y ahora lo está tocando.

María, por su lado, está ya en este mundo. Ha nacido muy prematura y tiene que batallar una dura pelea: la de vivir. Está en una incubadora. Su mamá llora acariciando esos cristales. Aunque está muy débil ha querido ir a ver a su pequeña. Su padre está a su lado. La ha acompañado llevando la silla de ruedas donde está la chica. Emilia se derrumba al ver a su niña tan pequeña y débil. Su padre la ayuda a sentarse de nuevo en la silla. Trata de darle ánimos. Ella se siente una basura. Por culpa de su mala cabeza, de acostarse con su primo sin cuidarse, ha tenido una hija con síndrome de down y ahora por culpa de su lujuria hacia Lucas la vida de María corre peligro.
--tu hija es fuerte y luchadora. Saldrá adelante –dice el abuelo.
Emilia se abraza a su padre. No quiere volver a la habitación dejando a su niña sola pero su padre se la va llevando.
--luego volvemos, ahora tienes que descansar.
Emilia mira a María con desesperación. Están tan indefensa. La mira y le da su primer consejo de madre:
--¡Lucha¡

Es ya de mañana, cuando David y Sebastián conocen a su sobrina. La pareja mira emocionados a María. Sebastián lo abraza a David. En ese momento lo tiene claro:
--quiero ser papá.
David se aparta de su amado molesto:
--¿¿ahora vas y me dices que vuelvas con tu ex?¡
David está celoso pero antes que le pueda reclamar, Sebastián dice:
--quiero que adoptemos, que hagamos pública nuestra relación.
David está muy sorprendido. Mira a su amado boquiabierto. El torero le cierra la boca con un beso. Lo abraza.
--Antes que Marisol hable lo haré yo. Me cortaré la coleta antes que me obliguen a hacerlo.
David no quiere que el torero haga algo de lo que después se arrepienta, no quiere que sufra.
--¡pero sí los toros son tu vida¡
A Sebastián le gusta que David sea solidario con él, que se preocupe de lo que le pasa, que aunque no lo gusta lo que hace no lo anime a que lo deje. Pone sus manos en las mejillas de David y dice:
--Mi vida eres tú, lo único que quiero es pasar el resto de mi vida contigo.
Se miran emocionados y se besan con la pequeña María como testigo.